miércoles, 21 de noviembre de 2012

Caminar


(Inspirado por "Boulevard of Broken Dreams" de Green Day y un insomnio hijo de puta).

“Siempre te voy a tener acá. No vamos a estar juntos físicamente, pero como siempre, voy a estar acá”

Y me tocó el pecho, justo debajo donde está el corazón.

Sonrió.

Tuve la sensación de que sería la última vez que iba a ver esa sonrisa en muchísimo tiempo.

Me fui de su casa, me puse los auriculares y comencé a caminar. Caminé, caminé y caminé. La calle estaba bastante iluminada y poblada.

Seguí caminando. Se me acerca una mujer. Comenzamos a hablar, a intercambiar historias, frases, chistes, relatos, anécdotas. Me invita a tomar un café y charlar en serio. Yo, por temor a los desconocidos, invento excusas pelotudas y le digo que no.
Ella se va e inmediatamente lamento la decisión.

Sigo caminando, y la veo a Ella ahí parada, sonriéndome. Se pone a caminar a mi lado y comenzamos a ponernos al tanto de nuestras vidas. La pasamos muy bien juntos y sonreímos bastante. Mientras caminamos, ella se encuentra con un amigo y decide irse.

“¡No perdamos contacto!” me dijo, sabiendo que eso era exactamente lo que iba a suceder.

Sigo caminando. Estoy por cruzar una avenida y veo que se me acerca otra mujer, quien comienza a hablarme de formar familia en un futuro o tener hijos. Sólo logro contestarle un tímido “No, gracias” y sigo caminando. Sé que se queda decepcionada.

Mientras camino, me suena el celular. Era mi jefe, diciendo que mi contrato se había terminado y que lo sentía mucho pero me iba a tener que dejar ir y que cualquier cosa que necesitara hablara con él porque que esto termine no significa que haya terminado la relación y no sé qué otra cosa más me dijo.

Seguí caminando. Me llegan mensajes de Ella, pero decido no contestarlos.
Ambos sabemos en qué va a terminar eso. Ya es un juego familiar para los dos.

Camino, camino y camino.

Paso por gente festejando cumpleaños, por bares, por reuniones, por todos lados gente demostrando felicidad. Me uno por unas horas con ellos, pero decido seguir caminando.

La calle está un poco más despoblada, es cierto. Pero no deja de estar iluminada.

Sigo caminando, y veo que se me cruza una amiga que conozco hace mucho tiempo.
Voy a saludarla pero ella decide correr la cara y seguir de largo. Tardo en caer, pero seguramente tendrá sus razones.

Sigo caminando, y en el camino conozco gente.
Algunos acompañan el trayecto, otros miran un poco desde la vereda de enfrente. Pero sigo caminando.

Veo carteles de bandas importantes y de películas que se estrenaron.
Paso por un montoncito de arena que hay en el piso, veo muchos perros jugando y divirtiéndose.

Sigo caminando.

Hago una parada en el hospital, pero al final era una falsa alarma. Todo está como antes.

Me pregunto a veces si esto es todo lo que hay para hacer: Caminar.  Si todo se basa en cómo caminamos, y en las personas que nos acompañan en el andar.

Sigo caminando.
Recuerdo viejas calles, llenas de barros y empedrados. Una con un pozo muy profundo, que bordeé pero casi me caigo en él varias veces.

Hoy la calle está asfaltada, y bastante bien iluminada, más allá de que algunos focos se prenden y apagan cada tanto.
Sigo caminando, y veo que hay otra calle, un poco más nueva. La niebla logra taparme y no logro ver si hay más gente, o si otra vez es lo mismo que antes.

Me detengo, veo a mí alrededor, a aquellos que están en mi vereda y a aquellos que están enfrente, veo a los que me siguen.

Sonrío.

Y sigo caminando.

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